Pero la elaboración de un libro no detiene el transcurrir del tiempo, y mientras éste iba tomando cuerpo la pequeña historia de la Red ha seguido su curso, sin que se pueda fijar el momento concreto de su acabamiento.
Por eso en algunos aspectos este libro se refiere a un futuro que ya es pasado. Es el caso, por ejemplo, de Rebeca cuando dice: «Lo que pase cuando salga la sentencia habrá que planteárselo en su momento».
Suena extraño, pero no importa, porque si este libro tiene algún propósito es funcionar más allá de la coyuntura. Y aunque la Red se encuentre en estos momentos apagada, pese a todo no puede considerarse definitivamente cancelada. Un hilillo de aliento entrelaza, quién sabe hasta cuándo, afectos y devenires.