No suelo crear imagen estática y, sobre todo, no soy un buen diseñador. Mi trabajo se basa en la narrativa que desatan la interacción y el movimiento, y en las lógicas ocultas que se desvelan con procesos que necesariamente habitan en el tiempo. Ha resultado un difícil laberinto para mí colaborar en la creación de una imagen para la portada de este libro.
Algo, sin embargo, hizo que no dudara en aceptar el reto: este libro trata precisamente de movimiento, interacción, relación y proceso; trata de creación y narración colectiva; trata de la posibilidad de que opiniones y experiencias distintas e incluso divergentes puedan unirse y crear sinergias, trata de complejidad social y trata de la fuerza e importancia de las redes sociales.
Es en lo social donde ocurre la complejidad y la emergencia, y son las redes sociales —inestables, vivas, rápidas— las que definitivamente transforman el mundo.